23 de julio de 2017

#DailyLine (ADELANTO) Libro 9: La protección de un hermano

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Fuente/Source: Diana Gabaldon

Se sentó discreta en la sombra. Con la cabeza inclinada, el suave susurro de su carboncillo perdido entre el sonido de las gargantas que carraspeaban, el susurro de la ropa. Pero ella les observaba, de uno en uno, mientras entraban por la puerta abierta de la tienda y llegaban al lado del general. Allí cada hombre se detenía para observar su rostro, tranquilo a luz de la vela, y ella captó lo que pudo de lo que cruzaba sus rostros: sombras de dolor y horror, ojos oscuros de miedo, o blancos de estrés y cansancio.

A menudo, lloraban.

William y John Cinnamon la flanqueaban, de pie cada uno a un lado, en respetuoso silencio. El ordenanza del General les había ofrecido taburetes, pero ellos los habían rechazado cortesmente, y ella encontró su presencia actuando de contrafuerte extrañamente reconfortante.

Los soldados llegaban por compañías, los uniformes (en algunos casos, solamente llevaban la insignia de la milicia) cambiaban. John Cinnamon cambiaba de posición de vez en cuando y ocasionalmente suspiraba profundamente o aclaraba su garganta. William, no.

¿Qué hacía? se preguntó ella. ¿Contando los soldados? ¿Evaluar el estado de las tropas Americanas? Se encontraban en mal estado; sucios y desaliñados, y a pesar de su comportamiento respetuoso, pocas compañías mostraban tener alguna noción de orden.

Por primera vez, se preguntó en la motivación de William para venir. Se había alegrado tanto del encuentro con él que había aceptado la idea que que él no dejaría a su hermana ir sin compañía a un campamento militar. ¿Era verdad? A través de Lord John sabía que William había rescindido su comisión militar- pero eso no significaba que hubiera cambiado de bando. O que no tuviera ningún interés en el estado del asedio americano, o que no tuviera intención de pasar información que obtuviera durante esta visita. Estaba claro que todavía conocía gente en el ejército británico.

Se le crisparon los hombros ante el pensamiento y deseó girarse y mirarle. Un momento de duda y lo hizo. Su cara estaba seria pero la miraba.

"¿Todo bien?" le susurró.
"Sí" contestó reconfortada por su voz. "Me preguntaba si te habías quedado dormido de pie"

"Todavía no"
Ella sonrió, y abrió la boca para decir algo, para disculparse por mantenerle a él y a su amigo fuera toda la noche. Él la detuvo con un pequeño movimiento de los dedos.
"No te preocupes" dijo suavemente. "Haz lo que tengas que hacer. Estaremos contigo y te llevaremos a casa por la mañana. Ya te dije que no te dejaría ir sola"


3 comentarios:

  1. Precioso, los dos hermanos juntos, me encanta.

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  2. Esa relación de hermanos, es una de las alegrías de Jaime como padre

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  3. Ojala y no sea solo ellos dos, quisiera que al menos William sea capaz de ver a Jamie sin resentimientos, y que pueda conocer a sus sobrinos!!

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